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El arpa es un regalo de Dios, asegura Edmar Castañeda


Publicacion:30-11-2018

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El arpista colombiano lleva su propuesta jazzística por el mundo

Morelia.- Un ángel con el arpa, un don que recibió desde los siete años de edad, le ha permitido al arpista colombiano Edmar Castañeda llevar su propuesta jazzística por el mundo y colaborar al lado de grandes músicos como Wynton Marsalis y Paquito D´Rivera.

Considerado uno de los mejores exponentes de su instrumento a nivel internacional, el músico y compositor aseguró que el arpa significa para él un regalo de Dios, un don para alabar al creador, para atraer su presencia a la gente.

“No ha habido ningún sacrificio, es más bien una revelación muy hermosa de él (Dios) en darme el instrumento, de poder crear y tocar el arpa y no hubo nunca un sacrificio”, expresó.

Sencillo en su manera de pensar y de actuar arriba y abajo del escenario, Castañeda aseguró a Notimex que “vi el arpa a los siete años de edad en una academia de Colombia y supe que había nacido para tocar y es lo que quería ser, un arpista”.

Exclamó sonriente que el arpa era lo que quería desde que la vio por primera vez, pero en ese momento su familia contaba con pocos recursos económicos, por lo que era muy difícil tenerla. "Siempre soñé con tener ese instrumento, y ese día llegó a los 13 años de edad, cuando tuve mi primera arpa, y desde ahí no he parado de trabajar”.

Acompañado de su esposa e hijos, el músico relató que su primera arpa llegó por una tía, por parte de la familia de su padre, quien era aficionada y gustaba de la música llanera, tocaba y cantaba, y que el instrumento se convirtió en algo importante en su vida.

“Mi tía nos llevó a mi hermana y a mí a una academia de música y baile. Ella consiguió un arpa con mucho sacrificio y trabajo, por su afición la compró, pero al ver que quería tocar un instrumento como éste, un día me dijo, 'tómala' y desde entonces la tengo, guardadita y es mi compañera”, precisó.

Mencionó que proviene de una familia de músicos, ya que su papá toca piano y arpa, y aunque sus padres se separaron desde que él era pequeño, su madre lo apoyó.

Después su padre se lo llevó a Estados Unidos, cuando tenía 16 años, y compartían el arpa, lo mismo cuando se encontraban en Colombia. Añadió que el camino al éxito lo inició al viajar a la Ciudad de Nueva York.

Castañeda, quien fue solista invitado en el concierto de inauguración que ofreció la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato durante el Festival de Música de Morelia "Miguel Bernal Jiménez" que se realizó del 9 al 24 de noviembre, comentó que su interés por el jazz fue en el momento en que su padre lo inscribió en una escuela de nivel preparatoria.

 “Como tocaba un poquito de trompeta, me llevaron a un ensayo de una Big Band y estaban tocando un tema de Duke Ellington, ahí fue cuando dije esto es lo mío, me encantó, pero siempre toqué el arpa y la trompeta, fue un puente para comprender el jazz”, aseguró.

Respecto a uno de los conciertos memorables que se realizó en el Festival Internacional Cervantino en 2010, fue el que protagonizaron el trompetista Wynton Marsalis, el saxofonista Paquito D´Rivera, el baterista Antonio Sánchez y el pianista Chano Domínguez, el bailarín Jared Grimes, el bailaor Daniel Navarro y el propio Castañeda, que tuvo un éxito sin precedente.

“Había trabajado con Paquito, y fue quien me llamó para decirme: 'Necesitamos a alguien que represente a Colombia', y bueno me empezó a nombrar a toda la nómina y dije 'vamos', y aprendí de ellos y compartí mucho. Es siempre un honor mostrar algo de Colombia a la gente”, precisó emocionado al recordar ese "show" que fue hace ocho años.

El compositor de piezas como “Cuarto de colores” y “Entre cuerdas” manifestó que el jazz se encuentra como en una búsqueda, sobre todo en Sudamérica, donde se investiga toda la raíz para mezclarla con el jazz, como la música brasileña y colombiana, “es como un jazz panamericano, es lo que está pasando en estos momentos”.

Castañeda, quien recomienda a las nuevas generaciones que busquen la raíz de la música tradicional, apuntó que hay pocos exponentes en el arpa. “No conozco a muchos, hay músicos de arpa clásica que conocen un poco el jazz y tocan muy bien, pero hay muy pocos que tocan el arpa folclórica”.



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