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Científicos del IPN desarrollan alternativa contra daños gástricos


Publicacion:03-03-2019

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El empleo de los ácidos grasos Omega 3, tiene un efecto de defensa a nivel gástrico e intestinal cuando se suministran fármacos antiinflamatorios

Investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) diseñan una nueva alternativa terapéutica con Omega 3 (ácido docosahexaenoico), con la cual se protege al sistema digestivo de úlceras, sangrados o perforaciones del tracto gastrointestinal, provocados por medicamentos. 

De acuerdo a un comunicado de la institución, la jefa del Laboratorio de Farmacología de la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía (ENMH), Aracely Evangelina Chávez Piña, subrayó que el empleo de los ácidos grasos Omega 3, tiene un efecto de defensa a nivel gástrico e intestinal cuando se suministran  fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs).

Explicó que los ácidos grasos Omega 3 se extraen de los peces de agua fría, principalmente del salmón (que contiene un porcentaje mayor de ácidos grasos), toda vez que se alimenta de plancton e invertebrados que se encuentran en los países nórdicos.

La especialista dijo que los ácidos grasos también pueden obtenerse del atún y arenque.

El proyecto denominado “Participación del efecto antioxidante en el mecanismo gastroprotector del ácido docosahexaenoico, un ácido graso poli-insaturado omega 3”, está registrado ante el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), organismo que apoya con recursos a este estudio.

Chávez Piña detalló que a nivel mundial, la población sufre de lesiones ocasionadas por el consumo de AINEs, como la indometacina, aspirina, diclofenaco y naproxeno (AINEs).

“Para evitar el daño gástrico, se co-administran con omeprazol (inhibidores de la bomba de protones), pero generan eventos adversos o nocivos en el intestino”, apuntó.

La científica del IPN enfatizó que los AINEs producen alteraciones fisicoquímicas que hacen que la barrera de la mucosa gástrica se rompa por completo.

También, indicó, provoca daños sistémicos al ocasionar alteraciones a nivel del tracto gastrointestinal e incrementar la secreción de ácido y daños en la microbiota intestinal, así como sangrado de úlceras gástricas.

“Estas sustancias tienen un efecto analgésico-antiinflamatorio pero, al mismo tiempo, generan problemas gástricos e intestinales. De ahí la importancia de esta investigación”, concluyó.



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