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Hace Alanís Medina del derecho una vocación completa e integral


Publicacion:22-04-2019

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Sus ganas por estudiar el derecho lo hizo ser un joven muy pro activo, no dejar nunca el estudio pero si comenzar a realizar prácticas

Amante del derecho, desde muy joven, el jurista local Sergio Alanís Medina, ejerce esta  profesión  de manera completa e integral, llevándola a desarrollo en varias facetas, desde ser juez en retiro, pasando por  la cátedra, el litigio y hasta el coucheo legal.

Nuestro entrevistado nace un 7 de octubre de 1955, egresa de  la Generación 1972 y 1977 de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UAN y cuenta con  Maestría en Derecho Penal, y Maestría en Derecho Procesal Penal con especialización en Juicios Orales.

Su visión de éxito en la carrera ha sido  muy simple; “Estudiar, Estudiar y Estudiar”; no por ello forma parte de  la generación de la vieja escuela  legal de la UANL, además, de donde es maestro.

Su amor  por el Derecho le nace desde  joven, con el fin de ejercer una profesión que llevara las ciencias humanas en su ejercicio pleno, y eso  lo encontró en las ciencias jurídicas.

“Cuando estaba en preparatoria tuvimos varias charlas en ese entonces en un colegio que se llamaba en aquellos años Colegio Francisco Garza Sada, que estaba incorporado a la UANL, nos dieron platicas de las diferentes carreras y me llamó la atención la de leyes porque siempre hay un familiar o un amigo con problemas jurídicos. Estando en prepa un amigo me platicó su problema y tuve la oportunidad de estar en algunas audiencias que en ese entonces todavía eran escritas”.

“Un amigo me invitó a ver una audiencia en la cual no estaba involucrado, en aquel entonces tenía unos 16 años, llegué por curiosidad de ver y de saber qué era el derecho y de qué se trataban las audiencias”.

Dicho ello llega al Derecho en parte por el querer saber más de lo que pasaba en sus entorno y se enamoró por completo de la carrera.

 “Siempre me llamó la atención el derecho penal: ¿qué era la detención?, ¿qué era un delito?, eso me atrapó”.

“Continúe con la preparatoria, en el segundo año elijo tomar lo que es el bachillerato para prepararme y entrar a la facultad de leyes”.

“Al principio es leer y documentarse mucho, pero tuve la fortuna de que uno de mis maestros, maestro decano de la universidad, Marco Antonio Leija Moreno, Juez Cuarto Penal en ese entonces, nos impartió la clase de derecho penal, y platicábamos unos compañeros con él para pedirle la oportunidad como meritorio en su juzgado del cual era titular, y yo me quedé con la oportunidad de ser meritorio y tuve la oportunidad de ser escribiente. Me gustó más la carrera, me gustó más la práctica jurídica del derecho penal”.

“Le agradezco a marco Antonio quien me ayudó a comprender más”.

Sus ganas por estudiar el derecho lo hizo ser un joven muy pro activo, no dejar nunca el estudio pero si comenzar a realizar prácticas, tratando de ver  como sería el desarrollo laboral, tratando  siempre de “comerse al mundo”.

“Así es, tuve la oportunidad de conocer a los maestros quienes nos dieron la oportunidad de trabajar”.

“Siempre me dijeron hay que estudiar, estudiar y estudiar. El maestro Leija, él decía que para lograr algo y aprobar tus materias, él decía que había tres cosas: “Estudiar, estudiar, y estudiar”, y es cierto; a veces a uno se le hace difícil por el simple hecho de pensarlo, o porque son bastantes semestres, con 5 años, pero en un abrir y cerrar de ojos se va el tiempo. Nos permitió llegar a ser abogados y ser pasantes primero de derecho en la uni”.

“Recuerdo un detalle, cuando fui escribiente, que hay que darles la oportunidad a todos, estuve con él dos años: uno de meritorio y otro de escribiente, y me salí para empezar a hacer mis pininos en el litigio”.

“Él me recomendó, en nuestra relación como amigo, maestro y jefe, que siempre hay que decir la verdad, él decía que había muchachos que terminan la carrera y no se habían titulado, ponían sus tarjetas: pasante en derecho o licenciado en derecho, nos mencionaba “nunca hay que hacer eso, porque para empezar es un problema pues son pasantes en derecho, pueden caer en un delito”.

Dicho ello siempre le  dio muchas recomendaciones, por ello agradece a este tipo de maestros  por sus cátedras, además de que tiempo después  le toca verlo en  la maestría ya que les impartió algunas materias de maestría en el Derecho Penal.

Su paso por la carrera de Derecho le toca grandes juristas de “La Vieja Escuela”, los hechos al desarrollo laboral y que habrían de compartir sus experiencias con los alumnos,

“Fue una oportunidad estos maestros, sus clases eran buenas, eran maestros duros y recios, el que estudiaba era el que iba pasar, y le agradezco porque hay que hacerlo”.

“Muchos maestros de esta escuela, así como el Licenciado Benito Morales Salazar, que en paz descanse, que también es un gran maestro de su generación; también el licenciado Francisco Rivera Bedoya, así como el Licenciado (Alejandro Izaguirre) quien también fue director de la facultad. Es una vieja escuela que se les agradece porque nos apretaban mucho a estudiar, eso nos hizo comprender aún más el derecho”.

“Si nos ponen las cosas fáciles cualquiera las daría, eso le digo a los estudiantes pues ahora soy maestro de la facultad de derecho, esa es la formula”

Al egresar de la carrera arranca con la visión de litigar por su cuenta y de ahí nace este gusto cada vez más arraigado por ser mejor cada día.

“En aquel entonces, comencé con ahora un compadre mío que ya está jubilado del poder judicial, Marco Villalobos, nos permitieron un despacho privado en la calle Escobedo y Arramberri en la mera esquina, era el 101 al Sur y ahí buscábamos asuntos y visitar gente para manejar asuntos penales y mercantiles, lo que cayera, como dicen. Estábamos deseosos de litigio”.

“Había algunos asuntos, pero con el paso del tiempo me llegó la oportunidad de ingresar al poder judicial, e ingresar como actuario en el juzgado único de Guadalupe, que era el juzgado de los civiles, una oportunidad que, en aquel entonces, en 1981 aproximadamente, teniendo como presidente del tribunal el Licenciado Benito Morales Salazar. Ingresamos y continúe con la carrera hasta llegar a la jubilación como juez penal de primera instancia”.

En el Poder Judicial hizo carrera, y paso por todos los cargos: “Sí, fíjate que fui escribiente y en el lapso de tiempo que estuve fuera estuve un poco de tiempo en un tribunal  de actuario, en un juzgado de distrito, de secretario por un lapso de tiempo antes volver ingresar al Poder Judicial nuevamente, siendo actuario, después fui secretario de un juzgado quinto penal del primer distrito judicial en aquel entonces en el 84, fui primer secretario del juzgado quinto penal”.

“Posteriormente llegue a la Sala del Tribunal Superior de Justicia en la Cuarta Sala, para luego llegar a tener la oportunidad de ser juez cuarto penal en el primer instituto judicial en el estado”.

Su visión como juez no fue fácil, reconoce que juzgar al hombre, a un semejante es una tarea de mucho estudio, de sensatez, de sentido común, de empatía y de poder ver por el bien de la sociedad.

“Nos quedamos siendo juez 22 años aproximadamente, después estuve en el juzgado primero penal de San Nicolás de los Garza. Fueron muchas experiencias y casos en el sistema tradicional, que es el escrito. Fueron bastantes procesos penales. En San Nicolás fui el primer juez de preparación oral en el estado y el primer juez que llevó una audiencia oral en el estado de Nuevo León, y también la primera resolución de situación jurídica de un procesado”.

“Nosotros comenzamos con la oralidad, fui uno de los primeros jueces de preparación oral en nuevo león cuando se vino el cambio y ahora que estamos con el procedimiento del sistema acusatorio oral”.

“Son bastantes experiencias bonitas, sobre todo hay una cosa que le agradezco a Dios, esta oportunidad es buena, pero es difícil juzgar a los semejantes, pero tuvimos mucha experiencia para llevar adelante nuestro desempeño profesional”.

Su pasión dentro del Poder Judicial, lo subraya, lo hacia enamorarse cada vez más del trabajo, tan es así que se llevaba  trabaja para el hogar al analizar, estudiar y ver que resolución habría de tomar en alguno asunto en sus manos.

“No terminamos, con el tiempo que estábamos en los juzgados nos llevábamos “lonche para la casa”, nos llevábamos apuntes, procesos, para poder resolver, porque es difícil juzgar a los semejantes, No se puede desprender uno, yo creo que uno es juez las 24 horas. Ahora soy juez en retiro”.

“Nunca termina uno, al final del día siempre tienes algo pendiente que resolver en conciencia, lo que esté demostrado en un proceso es lo que debe prevalecer”.

Dentro de este sano  desarrollo como juez, a la par  cumple 25 años dando cátedra en la facultad,  lo cual a sido una bonita experiencia, y  actualmente está en a la Facultad de Derecho y algunas ocasiones las cuestiones propias de la misma profesión y asesoría jurídica.

Ser maestros para el ha sido lo mejor en la vida, porque nunca ha sido celoso y  por ello gusta de compartir con la sociedad lo que ha hecho y como llevar a buen puerto su desarrollo profesional con los educandos.

“Es una gran responsabilidad, con la juventud y tanta tecnología, es algo difícil, es una muy bonita experiencia ser maestro, es algo difícil y bonita. La experiencia que Dios me permitió adquirir durante todo este lapso de tiempo que estuve en el poder judicial lo transmitimos a los muchachos en las aulas”.

“Yo he dado el Procesal Penal, Amparo, Derecho Penal, la Praxiología que es la práctica jurídica, y en algunas ocasiones se da un poco de derecho mercantil o derecho civil”.

Es por ello que ve retos importantes a los próximos colegas de derecho, cuales son los mismos de siempre, amar la carrera, estudiar mucho y siempre comportarse con la verdad.

“Se enfrentan a bastante, estos cambios que se están dando, este nuevo sistema que hay que estudiar para poderlo comprender día con día, hay que prepararse porque hay mucha competencia, sobre todo, no sólo es la facultad de derecho, hay muchas universidades donde se están día con día preparando con este nuevo sistema”.

“Necesitan estudiar cursos y diplomados para interpretar y ver y comprender este nuevo sistema, ya no es llegar a los juzgados a presentar los escritos, ahora todo es oral y estar con el juez frente a frente y tener buena argumentación jurídica y llevar una teoría del caso, porque si no vas con una buna preparación vas a la deriva”.

Nombre.- Sergio Alanís Medina

Fecha de Nacimiento.- 7 de octubre de 1955

-El juez en retiro está casado, viene de una familia donde tiene 5 hermanos. Su esposa es Juez de Control en el Poder Judicial del Estado con quien procreó 3 hijos.

-Es egresado de  la Generación 1972 y 1977 de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UANL y cuenta con  Maestría en Derecho Penal, y Maestría en Derecho Procesal Penal con especialización en Juicios Orales y lleva más de 25 años de dar clases de Derecho en la Máxima Casa de Estudios.

 



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