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Exconventos, compleja y lenta reconstrucción


Publicacion:18-09-2019

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Los monasterios que conforman la llamada Ruta de los Conventos también están catalogados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia

 

CIUDAD DE MÉXICO.- En 1994 la Unesco incluyó en la lista de Patrimonio Mundial a 14 monasterios del siglo XVI que se distribuyen por municipios de Morelos y Puebla. Sin embargo, 25 años después de la declaratoria, los 14 inmuebles están cerrados debido a que resultaron dañados por el sismo del 19 de septiembre de 2017.
Los monasterios que conforman la llamada Ruta de los Conventos también están catalogados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y se encuentran en 11 municipios de Morelos (Cuernavaca, Tepoztlán, Totolapan, Tlayacapan, Atlatlauhcan, Yautepec, Yecapixtla, Ocuituco, Tetela del Volcán, Hueyapan y Zacualpan de Amilpas), y en tres de Puebla (Tochimilco, Calpan, Huejotzingo).
A dos años del sismo, EL UNIVERSAL hizo un recorrido por el Exconvento de San Juan Bautista y el Exconvento de San Guillermo -ambos en Morelos-. Se constataron las afectaciones en esos inmuebles y los avances que han realizado especialistas como arquitectos, arqueólogos, geólogos, restauradores e ingenieros.
Desde lejos, el Exconvento de San Juan Bautista, ubicado en Tlayacapan, se ve rodeado por andamios y una malla metálica que anuncian el cierre del espacio; la idea se refuerza con las grietas en la fachada y los montones de escombros.
Parte del techo del inmueble cuenta con un laminado porque tiene grietas, la mayor es una de 20 metros con un desfase de 30 centímetros, explicó el ingeniero civil Antonio Moreno, miembro del equipo de expertos que ahí trabaja.
La grieta del techo hoy está cercada con cinta de seguridad pues el riesgo es latente. Los expertos decidieron que esa zona será removida para evitar accidentes futuros.
Desde el techo se pueden apreciar a la derecha, áreas que fueron dormitorios, cocina y oficinas. Todos los techos de esas áreas lucen blancos porque las grietas ya fueron restauradas y también fueron impermeabilizados. No obstante, del otro lado, un grupo de por lo menos 20 personas trabaja todavía en la reconstrucción del contrafuerte que colapsó por completo.
Los restos de material del contrafuerte que pudieron rescatar están apilados, detalló Moreno: "Antes de volverse a usar, todas las piedras se limpian, es decir, les quitan los restos de argamasa (cal y arena). Para la reconstrucción se deben utilizar los mismos materiales, de lo contrario resultaría contraproducente".
Así como están acumulados los restos afuera, también muchos hay al interior del templo.
En la nave principal está el área coral, que actualmente luce apuntalada con polines de madera y metal. Por pequeños espacios en los que apenas cabe una persona, los trabajadores se desplazan.
Algunos de ellos cuentan con aspiradoras para sustraer los restos de las grietas de cerca de 10 centímetros. En esos casos, comentó el ingeniero, lo primero es "limpiarlas" para que después sean "cosidas". El mismo procedimiento, es repetido en el altar.
El espacio donde dos años atrás había esculturas religiosas y bancas de madera, ahora está ocupado para cal, arena, herramientas, maquinaria y pirámides de restos. El mismo vacío de bienes muebles se puede constatar en el claustro, el museo, la cocina, el comedor y las oficinas que también fueron apuntalados entre octubre y noviembre de 2017.
Además de la intervención de grietas, en otros espacios con mayor avance, restauradores trabajan en la recuperación de pinturas murales.
El técnico restaurador Cristhian Luna indicó que a causa de las grietas y fisuras el agua de lluvia se trasminó (se filtró), y esto provocó marcas sobre las pinturas: "Para retirar esas marcas se utilizan papetas (papel húmedo); sin embargo, no queda limpio al 100%, por ello, después habrá un trabajo de reintegración cromática, es decir, se complementará la pintura afectada".
El exconvento mide 3 mil 900 metros cuadrados y se prevé que para junio de 2020 concluyan la restauración de los daños provocados por el sismo, indicó Antonio Moreno.
-Totolapan
A cerca de 20 minutos del Exconvento de San Juan Bautista (Tlayacapan) está el Exconvento de San Guillermo.
El templo se hizo viral pues sus cámaras de seguridad captaron el momento cuando la bóveda colapsó.
En San Guillermo trabajan cerca de 60 personas diariamente, una de ellas es la arquitecta Monserrat Gómez, quien explicó que el inmueble tuvo que ser apuntalado en más de un 80%, lo demás no fue necesario pues ya había colapsado.
Por dentro, el exconvento tiene un apuntalamiento y una estructura de metal que es por donde se desplaza el personal; sin embargo, en esa telaraña de madera y metal, la vista se nubla y es casi imposible saber cuál es el siguiente paso, sólo se puede recorrer con el equipo necesario.
San Guillermo también está rodeado por un andamio para que los trabajadores puedan laborar en el campanario que también quedó destruido.
Las campanas fueron recuperadas por los feligreses y puestas en la parte trasera del inmueble, en un espacio diseñado de forma expresa desde donde aún suenan.
Don Pascual Huesca es el encargado de manejar las cuatro campanas, a diario, de 9:00 a 20:00 horas. Recordó que llegó después del sismo puesto que quien le precedía no quiso seguir.
"Yo no quería (el puesto) porque tengo mi terreno, pero me nombraron porque pertenezco al cuerpo de mayordomía", dijo Don Pascual.
Junto a las campanas se encuentran montones de piedras que los feligreses pudieron recuperar.
A diferencia del ingeniero Antonio Moreno, la arquitecta Monserrat Gómez prefirió no dar una fecha de cuándo terminarán de restaurar San Guillermo, pues dijo, cada factor es importante, por ejemplo la lluvia y la humedad, que inciden en el secado correspondiente.
-Sin fecha de término
El arquitecto Fernando Duarte, coordinador de Monumentos Históricos del Centro INAH Morelos, comentó que en todos los conventos ya iniciaron actividades de restauración.
"Visualmente pareciera que no hay un avance, pero sí los hay. Se debe comprender que cada inmueble da la pauta para su intervención. A dos años del sismo, ha habido un avance satisfactorio no sólo en los conventos sino en Morelos, porque hubo 259 inmuebles afectados y se han entregado 118", señaló.
No obstante, el funcionario optó por no dar una fecha exacta de cuándo entregarán los monasterios de Tlayacapan y Totolapan, sólo dijo que "probablemente para 2021".
Ambos monasterios hicieron capillas provisionales y habitantes de ambos poblados coincidieron en que ven avances, aunque externaron su deseo por ya ver terminados los trabajos en sus templos.



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