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Ilustraciones para fortalecer la identidad indígena


Publicacion:20-11-2019

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Isela Xospa, ilustradora infantil, profundiza en la reflexión de cuan importante es el apoyo del Estado para salvaguardar las lenguas indígenas  

México.— Isela Xospa es dueña de una depurada técnica en materia de arte visual y su ilustración en libros infantiles es una herramienta con la que fortalece la identidad indígena, y su libro In miqui yoli (El muerto vivo) es una versión renovada de un relato de tradición oral en Milpa Alta —pueblo originario nahua al sureste de la Ciudad de México.

      Éste es el primer número de la colección Cuéntame cómo era Milpa Alta en la cual la ilustradora pretende rescatar la voz y memoria de los abuelos para contribuir a la preservación de las palabras de los antepasados.

      El libro In miqui yoli (El muerto vivo), incluye textos en náhuatl y en español en donde sus ilustraciones son en forma cúbica, esto con la intensión de evitar la discriminación evidenciando las diferencias de colores, promoviendo así la inclusión. 

      Originaria de Milpa Alta, la artista declara que a lo largo de su carrera sólo ha pedido apoyo institucional para la publicación de un libro con el objetivo de lograr que cada niño y niña de este pueblo al sur de la ciudad tuvieran un ejemplar gratuito.

      “No todos los niños del pueblo tienen la capacidad económica ni el tiempo suficiente de trasladarse al centro para ir a una librería y comprar libros. Los gastos son muchos. Para trasladarse a una librería cercana el viaje de ida y regreso es de al menos siete horas, prácticamente todo el día si se contabilizan los preparativos", subraya la archivista y editora independiente. 

      Xospa, quien actualmente dirige Ediciones Xospa Tronik, enfatiza que los precios de los libros dedicados a los infantes van de 150 a 200 pesos, para una familia promedio de Milpa Alta es muy difícil pensar que un libro sea un artículo fácil o útil de adquirir. 

      

 

La ilustración es otro lenguaje y forma de activismo

Derivado de su experiencia, y compromiso con la difusión y defensa de la lengua náhuatl, la ilustradora subraya que las publicaciones inclusivas sobre la cultura y los pueblos originarios “han sido materia de política local y no son realmente apoyos para quienes realizan este tipo de trabajos literarios y de investigación”.

      Cuando la artista aplicó a una convocatoria para poder publicar su libro, el presupuesto cubría exclusivamente la impresión del libro. Aún quedaba sostener la labor del escritor, el ilustrador, el corrector, y de todos los profesionistas que participaron en el proyecto; labores díficiles que requieren apoyo y reconocimiento.  

      A pesar de los esfuerzos actuales, como lo es la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ), —en la cual la ilustradora participó de las Jornadas Internacionales de Profesionalización Ilustración: Ilustrar para todas y todos—, la artista específica que; “los pueblos originarios estamos todavía muy por atrás del resto de la nación, por eso, en iniciativas como In miqui yoli (El muerto vivo) hacemos literatura que dialoga con los niños y niñas de la comunidad”.

     "En tiempos recientes los pueblos originarios hacen sus propias publicaciones a partir de la profesionalización que se procuran muchos jóvenes escritores e ilustradores, quienes salen de sus comunidades, estudian y regresan para esparcir sus conocimientos a través de la literatura comunitaria", narra la escritora, quien tuvo la oportunidad de vivir en el extranjero y volver a su lugar de origen para continuar con su labor activista.

      “Es un fenómeno que no está incluido en las estadísticas ni en las ferias del libro. Nosotros no tenemos stands en estas ferias (FILIJ), porque siguen sin ser inclusivas. Aquí viene únicamente cierta clase social, y siguen siendo espacios no considerados para todos los púbicos”, apuntó Xospa, quien considera una seria responsabilidad profundizar no sólo en materia de inclusión, sino en las formas cómo ésta se ejerce y práctica.

      La ilustradora también rescata la existencia de programas que fomentan la lectura, como las bibliotecas escolares y salas de lectura, las cuales han acercado a los niños y niñas al ejercicio de lectura y a otros lenguajes, como es la ilustración; “un libro infantil no solo tiene el nivel de lectura escrito, sino gráfico, y esas lecturas hablan y se leen sin importar si son indígenas o nacionales”.



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