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Argentina celebra Campeonato Federal del Asado


Publicacion:22-08-2017

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El humo del carbón y los aromas de miles de kilos de carne invadieron el centro de Buenos Aires durante el campeonato nacional del asado

 

Buenos Aires.-El humo del carbón y los aromas de miles de kilos de carne invadieron el centro de Buenos Aires durante el campeonato nacional del asado que festejó la tradición culinaria más importante de Argentina.

 Con el Obelisco, el principal monumento del país, como testigo, argentinos y extranjeros colmaron la Avenida 9 de julio para degustar la carne de vaca en todos sus cortes y variedades posibles.

 Pese a que en esta parte del mundo es invierno, un sol luminoso cobijó una fiesta popular en la que Marcelo Herrera y Pablo Ramallo, competidores de Rosario, una ciudad ubicada a 300 kilómetros de Buenos Aires, se quedaron con el título de mejores asadores del país.

 ?El estadio del asador?, área principal del evento, fue ocupada por puestos de las 24 provincias argentinas y la capital, Buenos Aires, en donde, desde temprano, los asadores encendieron los fuegos al carbón o a la leña para demostrar sus habilidades.

 También hubo un espacio específico para las colectividades, en el que se honró el carácter migratorio de la población de este país con terrinas francesas, tacos mexicanos, arepas colombianas y shawarmas libaneses.

 Otras cuadras fueron usadas para montar stands de las fiestas regionales dispersas por las provincias argentinas, como la Fiesta Nacional del Chivito, la Danza y la Canción, la Fiesta Nacional del Ternero y Día de la Yerba.

 El plato fuerte, sin embargo, lo formaron las parrillas ambulantes en las que, fuera de concursos, hombres y mujeres presumieron su destreza para preparar el típico ?choripán?, las tradicionales hamburguesas o cortes de vaca, cerdo, pavo y chivito en un pan.

 Talento aparte necesitaron los cocineros para atender al hambriento público que formaba colas kilométricas con tal de conseguir algún manjar carnívoro que comían sentados en la acera, en el asfalto o, directamente, parados.

 Los comensales querían probar de todo, ya fuera una brochette de carne y verduras, empanadas de carne cortada a cuchillo, un bife de chorizo marinado en chimichurri y con tomate a las brasas, milanesas o apetitosos guisos.

 En los puestos, medidas de seguridad mediante, usaron todo tipo de técnicas para cocinar, ya fuera con animales enteros dispuestos en cruz alrededor de carbón al rojo vivo, parrillas de diferentes tamaños y, en algunos casos, directamente gas.

 Ver a los expertos asadores era un espectáculo en sí mismo, vestidos con delantal, cubierta la cabeza con pañuelos o gorros, y con su maestría para identificar la cocción perfecta, preparar chorizos a granel y cuidar que los quesos provoleta no se derritieran de más.



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