Por: René Rodríguez Guajardo
Enrique Peña Nieto, candidato del PRI a la Presidencia del país aceptó públicamente el “descrédito” de su partido al mencionar que se encuentra desgastado y desprestigiado por lo que según él, se requiere firmar ante notario público todas las promesas de su campaña a fin de reposicionarlo.
Como si el hecho de hacer fe pública ante el notario hiciera patente que se comportarán como blancas palomitas, que no habrá corrupción, que administraran de manera eficaz y eficiente, que ya no contraerán deuda pública y resolverán los principales problemas nacionales… ¿en que planeta vivirá el candidato?
Dijo que la clase política priísta esta sumamente deteriorada y que los ciudadanos asocian como sinónimo de políticos y política a la corrupción, y de manera infantil piensa que firmando ante notario público sus promesas podrá cambiar.
Podríamos cuestionar de que manera Peña Nieto tendrá nuevos políticos que hagan un excelente trabajo y se comporten como verdaderos ciudadanos honestos si su partido político sigue igual o peor, si en los actuales estados que gobiernan sigue reinando la corrupción y el desorden.
Cierto es que la clase política de todos los partidos esta quemadísima; que existe un descrédito grave que hace que la ciudadanía perciba - por ejemplo -, a los Diputados Federales, Locales y Senadores como los más desprestigiados y para tristeza como personas que no trabajan y ganan mucho. El calificativo se lo han ganado a tambor batiente.
“Porque estoy claro del desprestigio y del descrédito que hay en los políticos, estoy sensible a esta realidad, lamentable, porque la política se ha desprestigiado, y hoy pareciera fuera sinónimo de ineficacia, de corrupción, y que lamentablemente hay indicios, hay señales que pareciera así lo acreditan”, mencionó Peña Nieto recientemente.
La ciudadanía esta harta de la política y los políticos. Para desgracia, gran parte del bienestar de la nación depende del accionar de éstas figuras públicas. Es por ello que se hace urgente y necesario que la clase política actúe de una manera “diferente” a fin de obtener resultados que genuinamente beneficien a la población.
Hechos son amores. Las palabras y las promesas se las lleva el viento incluso ante notario público que solo da fe, pero no obliga a cumplir. Efectivamente se requieren resultados concretos en relación a empleo, seguridad, pobreza, salud, educación, y tantos otros asuntos que están en la agenda nacional pendientes.
No solo el Poder Ejecutivo debe tener excelentes resultados; urge que el Poder Legislativo se reivindique, que se ponga las pilas, que haga objetivo su trabajo, que avance en las reformas pendientes; no se diga el Poder Judicial que parece estar dormido o andar despistado pensando que marcha muy bien cuando su calificativo raya en la mediocridad.
Increíblemente algunos alcaldes chapulines han hecho una serie de “patrañas legales” para tratar de seguir su crecimiento político que más bien los achica ante la población que desaprueba; y sin embargo, se mofan y burlan de ella. Baste tan solo un ejemplo de actuación de estos políticos para generalizar el descrédito y desprestigio ganado a pulso.
¿En verdad pensará Peña Nieto que nos vamos a comer la idea de que al firmar sus promesas ante notario público va a cumplir y resolver? Tan solo se requiere que voltee y vea a Ivonne de Guadalupe Nuevo León para darle al traste a su tesis. La ciudadanía se encuentra ávida de buenos resultados y esta harta de pésimos políticos y sus promesas… aun ante notario, ¿será?, ¿le gustaría opinar?
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