El huracán “Bud” que el pasado fin de semana recorrió el Pacífico mexicano con impacto en las costas de Colima y Jalisco.
MÉXICO, D.F.-El huracán “Bud” que el pasado fin de semana recorrió el Pacífico mexicano con impacto en las costas de Colima y Jalisco dejó al descubierto la lentitud con la que se realizan las obras de reconstrucción de las áreas dañadas por el ciclón Jova en octubre pasado.
Según las autoridades, en Colima las obras de reconstrucción tienen un avance de entre 60 y 70% principalmente en el desazolve de los ríos y arroyos y construcción de muros de contención en los puntos más críticos de los nueve afluentes que cruzan el estado.
El secretario de Desarrollo Urbano del gobierno estatal, Alejandro Torres, aseguró que las poco más de 569 obras proyectadas para reparar los daños ocasionados por Jova, y en las que se invertirán mil 200 millones de pesos, se concluirán en junio próximo.
Pero las lluvias que acompañaron a Bud, que no causaron daños de consideración ni inundaciones, pusieron al descubierto que gran parte de esas obras de reconstrucción no sólo están sin concluir sino que también se puso en riesgo la seguridad de los habitantes que ocupan las márgenes de los ríos y arroyos.
Los directores de Protección Civil de Colima y Villa de Álvarez aceptaron que no se pudo lograr al 100% el desazolve de los ríos de las ciudades y que eso podría generar problemas en algunas zonas durante la temporada de lluvias que ya inició, aunque según “están preparados para atender cualquier emergencia”.
El director operativo de la Unidad de Protección Civil de Colima, Enrique Morales Novela, y su colega de Villa de Álvarez, Tomás Castillo Dionez, coincidieron en indicar que esos dos municipios fueron los más afectados por el huracán Jova y que los efectos de Bud fueron por mucho menores.
Sin embargo, tras el paso de Bud las administraciones de las dos alcaldías, junto con el gobierno del estado y la Comisión Nacional del Agua (Conagua) tuvieron que realizar trabajos de desazolve de emergencia y construir muros de contención a lo largo de algunos ríos y arroyos “como medida de prevención”.
El secretario de Desarrollo Urbano de Colima, Óscar Alejandro Torres Contreras, admitió el atraso en la limpieza y desazolve de ríos y arroyos, pero aseguró que tras el impacto de Bud se instalaron ocho equipos de monitoreo a lo largo de la costa colimense para dar seguimiento al comportamiento de desalojo del agua de lluvia en los afluentes.
De acuerdo con Torres Contreras, ninguno de los ríos, arroyos y afluentes importantes en el estado registran en su caudal restos de árboles o azolvamientos graves que impidan los escurrimientos.
Sin embargo, consideró la posibilidad de que algunas de las obras en proceso corran el riesgo de que sean arrastradas por una corriente extraordinaria o impredecible.
El funcionario insistió en que para el desalojo normal en los ríos y arroyos en el estado están dadas las condiciones permitiendo que el flujo del agua sea regular.
Revisión de carreteras Una revisión realizada por las direcciones municipales de Protección Civil del estado permitió el levantamiento de un registro de las condiciones en las que se encuentran los caminos y carreteras, principalmente de aquellas que se cruzan con algún afluente, aunque se indicó que las obras propuestas en el proyecto de reconstrucción ya fueron terminadas o están por concluir.
Las obras de reconstrucción por los daños de Jova, que azotó el 12 de octubre de 2011, fueron iniciadas por el gobierno de Colima tres meses después, en enero de 2012, luego de que se confirmó la autorización de los recursos para contratar a las firmas que intervendrían en las 569 obras programadas.
La inversión total, mil 200 millones de pesos, sería aportada en partes iguales por el gobierno del estado y el gobierno federal, es decir 600 millones de pesos por cada parte.
Las 569 obras se aplicarían en ocho sectores específicos. De esa manera, se invertirían 308 millones de pesos en 168 obras de infraestructura carretera; en infraestructura hidráulica 190 obras con un monto de 112.8 millones de pesos; infraestructura urbana 64 obras con un costo de 34.7 millones de pesos; así como cinco obras de infraestructura educativa con 11.6 millones de pesos.
Además, se incluyeron 25 obras de infraestructura deportiva por 9.6 millones de pesos; 35 de infraestructura de salud con un monto de ocho millones de pesos; 76 acciones de vivienda con un costo de 6.8 millones de pesos y seis obras para el tratamiento de residuos sólidos con una erogación de 5.6 millones de pesos.
Apoyos que no terminan de llegar Roberto Gallardo Ruiz, alcalde de Cihuatlán, municipio de la costa sur de Jalisco afectada por Jova, admitió que tenía angustia por la llegada del ciclón Bud.
Las autoridades estatales ya habían informado que el fenómeno tenía una trayectoria contra pronósticos y que se degradaba, pero la angustia del presidente municipal de Cihuatlán era evidente.
“Los apoyos del gobierno estatal por Jova aún siguen llegando. No nos hemos recuperado de eso, no hemos terminado de dar apoyos a todos los afectados, estamos a 70% en la recuperación.
Si nos llega otro huracán, aunque sea con menos fuerza, una tormenta tropical, nos acaba, nos hunde”, consideró.
“En los cultivos, en los platanares, casi todos trabajan a dos días por semana, no dan para más, de ese tamaño son los daños que aún enfrentamos”, agregó.
El pasado fin de semana, luego de que pasó la emergencia por Bud, el presidente municipal comentó que el “susto” sirvió para redefinir prioridades en materia de prevención.
“Todos en Cihuatlán estamos agradecidos porque no pasó nada. Creo que fue una gran oportunidad para definir nuevas estrategias coordinadas con los ciudadanos.
Hemos de destacar que con Bud los habitantes hicieron su parte en la prevención, lo que no pasó con el huracán anterior”, agregó el alcalde.
En Jalisco, Jova, de categoría dos en la escala Saffir Simpson, causó ocho muertos y decenas de heridos, unos 80 mil damnificados, poco más de 14 mil hectáreas de cultivos destruidos y daños materiales por arriba de los mil millones de pesos.
Para muchos habitantes de la costa, el ciclón marcó su vida. “Casi nadie creía que iba a pasar algo y nos fue muy mal.
De las consecuencias, qué puedo decir. Afortunadamente no perdí a nadie de la familia y ni salimos tan golpeados, pero perdimos todo.
No hicimos caso y se perdieron los muebles y todo lo de la casa”, dijo Patricia, afectada en octubre pasado por el ciclón.
“Nos enterábamos que allá en Guadalajara todos en el gobierno decían que entregaban los cheques y que los apoyos llegaban, pero déjeme decirle que somos muchas personas que no hemos recibido nada”, añadió Patricia.