El director de la sala de prensa del Vaticano respondió así a un artículo publicado este martes por el diario británico The Guardian.Ciudad del Vaticano.- El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, negó hoy que la Santa Sede mantenga en secreto sus inversiones inmobiliarias en diversos países de Europa y aseguró que la rentabilidad arrojada por las mismas siempre ha sido pública.
El director de la sala de prensa del Vaticano respondió así a un artículo publicado este martes por el diario británico The Guardian, que sacó a la luz una serie de locales en exclusivas zonas del centro de Londres que son propiedad del Estado pontificio.
El artículo ocupó toda la tercera página de la edición de este martes, bajo el título: "¿Cómo El Vaticano construyó un imperio inmobiliario secreto usando los millones de Mussolini".
En el texto se identificaron varios locales administrados por la British Grolux Investment Ltd.
, una compañía controlada a su vez por otra sociedad, llamada Profima, que tiene sede en la banca JP Morgan de Nueva York y fue formada en Suiza.
La empresa fue catalogada como "offshore" porque rechazó identificar al verdadero propietario (El Vaticano) de un portafolio de 650 millones de euros (unos 860 millones de dólares).
Profima fue constituida durante la Segunda Guerra Mundial por Bernardino Nogara, cercano al Papa, con parte de un capital de 65 millones de euros de entonces (86 millones de dólares), pagados por Benito Mussolini con motivo del Tratado de Letrán, según el diario.
Al respecto, Lombardi recordó a periodistas que tanto el Tratado de Letrán como la compensación del gobierno italiano a la Santa Sede a cambio de todos los bienes que fueron sustraídos durante la guerra por la unidad de Italia, son cosas sabidas desde hace mucho tiempo.
"Parte de esos recursos fueron invertidos por Nogara, el colaborador del Papa Pío XI, en inmuebles a París, Suiza, Londres, en compañías", sostuvo.
"Verdaderamente me quedé estupefacto del artículo de The Guardian porque habla de cosas que son conocidas desde hace 80 años, sobre las cuales no existen particulares misterios sino, más bien, todo es bastante conocido", agregó.
Lombardi apuntó que con el dinero de la indemnización autorizada por Benito Mussolini en 1929, año de la firma del Tratado de Letrán, también se construyeron diversos edificios en Roma, donde en la actualidad están ubicadas varias oficinas de la Curia.
"Con el tiempo se realizaron una serie de inversiones rentables con las cuales se mantiene la Santa Sede y sus oficinas, que es posible encontrar en el balance económico anual", insistió.
El portavoz vaticano también reconoció que la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), la oficina del Vaticano que gestiona los bienes pontificios en el mundo, cuenta con dos secciones: una ordinaria y otra extraordinaria.
Explicó que esta última administra los bienes que, con motivo del Tratado de Letrán, fueron entregados a la Santa Sede y que fueron invertidos en los países indicados por The Guardian: Reino Unido, Francia y Suiza.
El pasado 20 de diciembre, el Vaticano reconoció durante una rueda de prensa que posee 29 fundaciones benéficas, 19 fondos (la mayor parte dedicados a la gestión de los recursos para las pensiones de los empleados, actualmente poco más de cinco mil), y 14 sociedades "participadas".
En esa ocasión el contador general de la Prefectura para los Asuntos Económicos de la Santa Sede, Stefano Fralleoni, ilustró que seis de esas empresas están en Suiza, porque las mismas administran igual número de edificios donados al Papa en ese país.
Indicó justamente a Reino Unido y Francia como las otras plazas donde existen esas compañías de gestión inmobiliaria.
"Estas donaciones que se han verificado en el tiempo han movido la atención porque esos inmuebles no pueden ser, obviamente, administrados por el gobierno central de la Iglesia, por lo tanto existe una realidad local que debe ser gestionada en el lugar", dijo.
"Pero es un procedimiento muy rígido de control a estas sociedades, porque cada una debe ser revisada y certificada.
Se trata, en general, de empresas que mantienen un inmueble y lo gestionan, cuyas ganancias después forman parte del balance consolidado", precisó.
El cardenal Giuseppe Versaldi insistió en precisar que la operaciones de esas compañías no pretenden especular ni evadir impuestos.
"No movemos propiedades o sedes (fiscales) con objetivos especulativos, pero como iglesia católica universal tenemos presencia en todo el mundo, cuando una donación está hecha en un país permanece ahí, nosotros controlamos, pero no realizamos movimientos de ese tipo", enfatizó.