El siniestro derivó de una explosión difusa, la cual se suscitó al acumularse un gas inflamable en los sótanos del edificio.MÉXICO, D.F.- La Procuraduría General de la República (PGR) dio a conocer los avances de los peritajes realizados a las instalaciones administrativas de Petróleos Mexicano donde el pasado jueves 31 de enero se registró una explosión que dejó como saldo 37 personas fallecidas y un centenar de lesionados.
A continuación reproducimos las Conclusiones y consideraciones de estos avances. Conclusiones: La explosión fue causada por una acumulación de gas en los sótanos del edificio B-2.
Esta explosión propició, en su momento álgido, un efecto en la estructura de los pisos, de las lozas de los pisos del edificio, que generó su impulso hacia arriba y luego la caída.
Fue ésta la principal causa de muerte en el edificio. Consideraciones: La explosión es difusa, es decir, es lenta, horizontal y está perfectamente definida, característica de las explosiones de gas.
No existe en la zona afectada un cráter. Cuando la explosión es producto de un artefacto explosivo, generalmente deja en la base, en el punto central de la explosión, un cráter que se puede definir y encontrar.
Las vigas de acero, en una explosión difusa, generalmente no se fracturan, como sucedió en esta explosión.
En una explosión focalizada, con artefactos explosivos, normalmente en lugar de doblarse se fracturan.
Los cuerpos de las víctimas no presentan desmembramiento. Únicamente los cuerpos de las personas que murieron en la zona de explosión de gas sufrieron quemaduras, además de sus ropas y sus pertenencias.
Ninguna de las víctimas presenta daños en los oídos, lo que sería característico de la detonación por artefacto explosivo.
En la zona de la explosión se encontró un tubo conductor y un regulador de gas, con rastros en el diafragma del regulador de gas metano.
No se encontraron residuos de ningún tipo de explosivo, incluso en las pruebas de laboratorio.
Se confirmó que no hay rastros de explosivo en la zona afectada. En toda la estructura no hay elementos que presenten rastros de fuego, no hay un solo objeto quemado ni un papel en el lugar de los hechos.
De haber habido un artefacto explosivo, habría provocado la destrucción de todos los vidrios del complejo administrativo.
Conclusión: El siniestro derivó de una explosión difusa, la cual se suscitó al acumularse un gas inflamable en los sótanos del edificio y que, al hacer contacto con una fuente de calor, una chispa eléctrica, mecánica cualquier otra, explotó, provocando la muerte, hasta este momento, de 37 personas, y un número muy importante de lesionados.