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Muerte de migrante destapa horror de centros españoles de internamiento


Publicacion:10-06-2019

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La migrante falleció devorada por una infección, sin que fuera atendida medicamente en el centro. Agonizó tirada en el suelo, con fiebre altísima.

 

Por Ana María Pascual 

Madrid.- El juicio por la muerte de la mujer congoleña Samba Martine, de 34 años de edad, en el Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) de Madrid, en diciembre de 2011, quedó visto para sentencia este fin de semana.

La migrante falleció devorada por una infección, sin que fuera atendida medicamente en el centro. Agonizó tirada en el suelo, con fiebre altísima.

Durante los 38 días que permaneció recluida en el CIE, hasta 11 veces pidió asistencia, pero en ningún momento se le practicó ninguna prueba diagnóstica para descubrir qué le pasaba.

Solo cuando la gravedad fue extrema, Samba Martine fue trasladada a un hospital, en un coche de la Policía. Falleció en el hospital, a las pocas horas.

Este caso se ha convertido en un símbolo en España, demostrando que los CIES son, en realidad, cárceles con pésimas condiciones de vida para los internos.

"La paradoja es que los reclusos de estos lugares no son delincuentes, no cumplen

condena por ningún delito. Son migrantes, personas, sujetos a unos derechos humanos", dice Daniel Martínez, de la asociación Pueblos Unidos, una entidad que trabaja con la población migrante.

Carmen Echevarría, responsable del programa CIE de la asociación Karibu, amigos del pueblo africano, hace una importante observación: "Los Centros de internamiento de Extranjeros se definen como establecimientos públicos de

carácter no penitenciario".

"Pero basta con poner un pie en el CIE de Madrid para darse cuenta de que aquello se parece mucho a una prisión, y así lo manifiestan los internos continuamente. Las

personas allí internadas no son presos. Solo tienen limitado un derecho: la libertad deambulatoria".

Samba Martine es la primera persona que ha muerto en el CIE de Aluche (barrio de Madrid, donde está ubicado el centro). Allí le correspondió el número de ingreso 3106. Las autoridades del centro no conocían que la mujer padecía VIH y que la infección la invadió rápidamente favorecida por su inmunodeficiencia.

La mujer congoleña fue detenida en la ciudad española de Melilla, en agosto de 2011, al cruzar la frontera marroquí. Fue internada en el centro de estancia temporal, de donde los migrantes son trasladados a uno de los ocho CIES que hay en España, hasta que se tramite su expulsión del país.

A Samba la trasladaron a Madrid. El centro de Melilla no transfirió sus antecedentes médicos al nuevo destino. "En la actualidad, sí que se produce el intercambio de

información médica entre CIES –explica Carmen Echevarría–. Sin embargo, las deficiencias de atención sanitaria siguen siendo palmarias".

El examen médico a la entrada es muy superficial, ni siquiera una analítica. No existe atención por la noche; las decisiones médicas dependen del policía de turno por la noche.

No se da ninguna atención especializada, a pesar de que se han dado intentos de suicidio. Muchas veces no se entregan los informes médicos a los internos, sobre todo, en casos de malos tratos.

No existe un servicio de interpretación: muchos internos no hablan español ni ninguna de las lenguas habituales.

"El sistema de los CIES favoreció la muerte de Samba", declaró en el juicio el médico Fernando Hernández, el único imputado que se ha sentado en el banquillo de los acusados. Los otros dos acusados -un médico y una enfermera-, están en paradero desconocido y no se han presentado a los juzgados.

Hernández se refiere al funcionamiento "deshumanizado" que rige en esos lugares. El médico juzgado admitió que no le preguntó a la migrante si tenía Sida. Él creía que padecía gripe.

La defensa del acusado sostiene que "no se le pueden exigir conocimientos especialistas sobre VIH o enfermedades infecciosas raras" al doctor, que se dedica a la medicina general.

Mientras que la fiscalía se excusó de pedir alguna pena para el doctor, los abogados de la acusación solicitan hasta dos años de prisión por homicidio imprudente provocado por una grave negligencia médica.

"La muerte de Samba se ha había podido evitar. Si se hubieran respetado los protocolos. Habrían tenido que trasladarla a un hospital desde el primer momento", dijo el viernes en el juicio el abogado de la familia de la mujer.

La abogada del Estado, por su parte, descartó responsabilidad alguna del Ministerio del Interior, de quien depende la gestión de los CIES.

Uno de los detalles que más han indignado al conocerse durante el juicio es la falta de auxilio de la Policía para con Samba. Un agente se negó a ayudarla a bajar las escaleras del centro cuando iba a ser trasladada al hospital, "porque no era esa su función".

Este viernes se dio a conocer el informe anual que elabora el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) sobre la situación de los CIES en España. Contiene datos importantes, como que durante 2018 se internaron 89 menores migrantes, frente a los 47 de 2017. Un aumento considerable.

En total, fueron internadas siete mil 855 personas, 11 por ciento menos que en 2017, en los ocho CIES españoles. La mayoría son personas recién llegadas en endebles embarcaciones a las costas españolas, procedentes del África Occidental.



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