Cultural Singularidades
Estremecida noción

Publicación:13-06-2026
TEMA: #Una misa especial
Una misa especial... y algo más
Olga de León G.
Hace mucho tiempo que no asistía a una misa completa, de una hora y minutos más. Fue una misa en honor de un hombre que entregó mucho a mucha gente. Daba sin medida y de corazón. Primero a su familia y luego a todo aquel que se acercaba a él en busca de un consejo o apoyo.
Mi esposo y él se apreciaron desde que se conocieron y creo que desde que cada uno supo acerca del otro. Carlos era mayor que José Antonio casi diez años. Carlos murió hace un año y cuatro meses. Durante su enfermedad, seguido me preguntaba por José Antonio Farías; estaba preocupado por su salud, quería que le llamara a Amelia para que lo comunicara con él. Apenas si nos encontramos dos o tres veces en su casa, y en algún restaurante cerca de ella, con espacio al aire libre (para que Antonio pudiera fumar).
En una de las visitas de noche en la que cenamos en su casa, nos acompañó Carlos Alejandro, quien entonces había venido a Monterrey desde la Ciudad de México, en donde vivía. Le mostró una canción, algo que había compuesto y de inmediato, Antonio Potro Farías lo invitó a grabarla en su Estudio. Lo cual no se dio, porque Carlos Alejandro tuvo que regresar a México por un período largo.
Yo conocí a Amelia por mi hija, Lizeth, quien a la fecha es gran amiga de ella; el Ballet las hermanó.
Este viernes 12 de junio fue un día especial para mí. No habiendo podido estar a tiempo en las Capillas de Velación, optamos por ir a la Misa: un verdadero homenaje para José Antonio "Potro" Farías. Todo el personal de la Iglesia, desde el sacerdote principal, hasta los auxiliares, acólitos y demás conocieron al homenajeado. No sé cómo describir la misa... tuvo un coro con niños y jóvenes que lo amaban, la gente que más lo quiso; y la entrada desde el recorrido de su esposa e hija encabezando al cortejo fue hermoso: fue una ceremonia llena de luz, alegre, sonora y brillante. La hermana menor de Amelia, Dolores (Lois), leyó al final unas sentidas palabras, su discurso fue muy aplaudido. A Lolis la conocí en el Tec, y después de que yo me retiré, continuamos siendo amigas, aunque solo nos veíamos de vez en cuando: tenemos muchas coincidencias.
La misa inicio a las 3:05 y concluyó a las 4:10. La familia permaneció dentro de la iglesia recibiendo abrazos y condolencias. Todo terminó para los que asistimos a esa misa muy especial, cerca de las 4:30 p.m. Para la familia empieza una nueva etapa, con José Antonio en su corazón y en su pensamiento por siempre. Descanse en Paz José Antonio Farías, "Potro" Farías.
Un poco de Prosa que aspira a ser poética...
De esa que nos toca el alma e ilumina al espíritu. Poesía para el corazón nostálgico de amor y de fe. Cuánta falta hace tener fe en la vida, en la familia, en los hijos, en los amigos y en todo el mundo que se mueve por amor.
He vivido la mayor parte del tiempo que me tocará vivir en este mundo, y sigo pensando que el tiempo no existe ni me detendrá jamás. Qué enorme y tremenda mentira acabo de escribir: "...el tiempo no existe ni me detendrá jamás." Y, lo peor de todo es que me lo creo: Vanidad de vanidades, creer que nunca se termina, lo cual sucede porque humano soy: y, ¡no lo puedo negar!
De lo más profundo del ser
viene la visión insondable
y única de la verdad
que al Universo sostiene:
Soledad que no es compañía
Es auténtica soledad.
Si el pensamiento fuera eterno,
la palabra lo único que lo define.
Todo estaría dicho
y nada se quedaría en el viento.
Por eso te pido, Vida, y te ruego
que sin mentir ni fingimientos
respondas con la verdad:
Dime, si no me quieres.
Dime, si tu amor solo es mío.
Dime, si soy la que no existe,
la que se volvió invisible.
Que, tú eres el cauce de un río
en cuyas aguas vive
mi destino, mi tiempo y mi libertad.
Que, siendo esclava, por tu ruta iré.
¿A dónde van mis pensamientos?
¿A dónde, los sueños?
El viento escucha y nada dice
calla y sigue al silencio.
Fueron los días, o las noches,
o las tardías madrugadas,
no lo sé, ni lo sabré jamás.
Sola y sin rumbo deambulo
por las calles del mundo.
Déjame, pues, que te cuente mi cuento
El mismo de cada domingo...
El que sale de mi tintero
Y nadie más lo ha escrito ni escuchado.
La vida no se vende, ni alquila,
pero, aun si no la quieres
tendrás que vivir con su carga...
o, su gloria bendita.
Esta es la ley que me rige y domina.
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